
La Speedgoat es, sin lugar a dudas, la estrella de la gama Hoka. Se trata de una zapatilla exigente, diseñada para la competición y el ultratrail, aunque lo suficientemente versátil como para usarla en las salidas diarias que requieren una adherencia y una sujeción del pie impecables.
Por su parte, la Mafate ofrece una configuración más cómoda, ya que es más amortiguada, más suave y más flexible.
La versión 5 ha apostado por el maximalismo en comparación con la 4 (llamada Mafate Speed en su momento): su suela alcanza ahora los 45 mm bajo el talón, frente a los 33 mm de la Speedgoat 7.
El drop también es mayor en la Mafate (8 mm, es decir, el clásico), mientras que en la Speedgoat es menor (5 mm).
Las sensaciones bajo el pie son más suaves en las Mafate.

Ambas zapatillas ofrecen una buena respuesta en los senderos para una carrera dinámica, pero la Speedgoat destaca en este aspecto al proporcionar mejores sensaciones del terreno.
La sujeción de las Mafate es más flexible y amplia, lo que las hace más adecuadas para los corredores con pies anchos. Las Speedgoat tampoco aprietan, pero su sujeción es claramente más firme. Si tienes pensado hacer muchas bajadas arriesgadas, son una mejor opción para mayor seguridad.
Por último, a pesar de que sus tacos son más profundos, la Mafate no rinde tan bien como la Speedgoat en los senderos realmente técnicos.

Mafate o Speedgoat: ¿cuál elegir?
Como podéis ver, no hay una respuesta clara. Se trata, ante todo, de una cuestión de preferencias y de la práctica.
Si sueles correr principalmente por terrenos poco o medianamente técnicos, las Mafate 5 te resultarán sin duda más cómodas. Al fin y al cabo, ¿por qué privarte de un poco más de confort si es posible?
Por el contrario, si tienes pensado enfrentarte a los senderos más exigentes (por ejemplo, si vives en la montaña), te recomendamos la Speedgoat, que cuenta con una configuración técnica capaz de hacer frente a las condiciones más duras.